Analiza el mercado para conocer el precio de compraventa de las operaciones recientes.
Hace un análisis estimado del valor y asesora sobre la tendencia del mercado.
Hace una “due diligence” del negocio.
Plan de marketing para anunciar la propiedad en los portales inmobiliarios o en la web de la empresa.
Si es una vivienda de segunda mano, adecúa la vivienda mediante técnicas de home staging, si fuera necesario.
Concierta citas para enseñar viviendas, y atender los días de visita.
Proporciona la información necesaria a los interesados sobre hipotecas y los contactos con los bancos.
Hace los contratos de compraventa o alquiler.
Da asesoramiento legal y fiscal sobre las operaciones de compraventa o alquiler. Y también da información sobre los impuestos que deben abonarse en función de la operación.
Si las operaciones son de compraventa de vivienda nueva, sobre plano, por ejemplo, controla y solventa cualquier contingencia en las obras.
Acompaña a los clientes en la firma de la compraventa de la vivienda.
En el caso de los alquileres, pueden dar un servicio integral. De esta forma la inmobiliaria que gestiona alquileres deberá estar pendiente de renovaciones de contratos, así como atender a las posibles incidencias en los inmuebles y hacer de intermediarios entre los propietarios y los inquilinos. Asistencia y asesoramiento jurídico para la propiedad en caso necesario.